Ni mister, ni presidente; ni entrenador, ni secretario general, ni seleccionador, ni alcalde Imprimir E-Mail
Miguel Pérez de los Mozos   
jueves, 30 de abril de 2009
En los últimos años hemos podido ver varios casos de organizaciones deportivas, empresariales y políticas, algunas mejor ni mencionarlas, que han demostrado que la suma de, supuestamente, las mejores individualidades no da lugar al mejor equipo, sino a un potaje mal cocido.

¿Cual es la causa de que equipos deportivos, empresas u organizaciones políticas, no funcionen a pesar de tener supuestamente a los mejores? Curiosamente en el caso de futbolistas esto es una suposición, en el caso de cierta clase política es una ingenuidad.

¿Qué pasa con el seleccionador? Que se dedica a seleccionar, analizar, indagar, finalmente a contratar a los mejores de los mejores equipos. Supone que la suma de las mejores piezas, da lugar a la mejor maquina. O es un gran ignorante o un gran estafador. Supongan que un seleccionador tuviera su puesto de trabajo pendiente de los votos de los presidentes de los 5 grandes equipos de futbol. -O de cinco grandes autonomías por dejarlo mas claro-.

¿Cómo seleccionaría a los componentes del equipo? Escogerá a los tontos útiles, a quien no sepa decir que no, cuanto más inútil, mejor! pues en el mundo competitivo de la empresa y de la profesión, no tiene hueco, y los estómagos agradecidos siempre tienen hambre. Si el estómago lleno está en peligro, siempre estará pensando en sí mismo, ni siente formar parte de un equipo donde se encuentra en peligro, ni siente la responsabilidad de defender su portero y no confía en los centrales. Sin esas actitudes, sin esos sentimientos, no dejará de ser un jugador bien entrenado, bien seleccionado, pero nunca un defensa de un equipo. ¡Equipo! ¿Y un delantero que espera que todo el equipo le apoye haciéndole llegar el balón para que él remate finalmente, toda esa labor de equipo, con un gol?

¿Crees que podrías tener un gran equipo en el gobierno, si una de las personas de tu equipo, -fundamental sin duda, pero que necesita del apoyo de todo el gobierno- fuera un corrupto que ganará/robará 100 veces más que uno de sus compañeros directos? ¡Ética! La inmensa mayoría de nuestras empresas ante la crisis están iniciando una gran adaptación a las nuevas formas de producción, a las nuevas formas de venta; reducen sus costes, eliminan los puestos ineficientes, retienen a los mejores y, sin embargo, los gobiernos municipales o nacionales, mantienen la ineficacia, y a los ineficaces, los centros de coste mas absurdos, con los consultores mas inútiles, y en algunos casos clamorosos se mantiene a la persona más inútil en función precisamente de su vacuidad y no de su eficacia. Hemos pagado durante años a ministros que no estaban a gusto en su puesto, ¡pues que dimitan, que devuelvan el dinero, que rechacen la pensión!

Imagínense en la vida pública, cuando el inepto de turno, observa que sus planes chiripitiflauticos se les echa atrás 'el de hacienda', o 'los de urbanismo de la CAM' porque no hay dinero o se huele la colada de comisión para el amiguete, o cuando ve en peligro su sueldo de cargo electo o asesor, y rápidamente llama al periodista amigo para pasarle información sobre corrupciones y corruptelas, que le permiten allanar el terreno. ¡Vaya tribu!, que diría un experto en perder elecciones... denuncian las corrupciones no por ser éticos sino por cargarse al vecino de sillón.


* Este diario no asume como propias las opiniones difundidas a través de las colaboraciones y cartas al director que publica.
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