Aborto e igualdad Imprimir E-Mail
Juan Antonio Martínez Muñoz   
viernes, 13 de marzo de 2009
Parece que la ministra de igualdad tiene como principal, si no única, preocupación la promoción del aborto. Con la propuesta de ampliación celebra el día de la mujer trabajadora cuando más alto es el nivel de paro en vez de ofrecer empleos. Es coherente con el igualitarismo radical del rancio socialismo subversivo que siempre liga la igualdad a algún tipo de crimen indiscriminado y a la ocultación de la ineficiencia económica.

En efecto, da la impresión de que allí donde haya alguien inocente que matar allí hay socialistas apoyando, en aras de la igualdad. Ya mataron a más de cien millones de personas, en China, en la unión Soviética, en Camboya, en Corea, etc. para abolir la propiedad y la empresa privadas y las desigualdades de clase que, según ellos, generaban. Ahora van por el mismo camino con las desigualdades de género. El problema no es que algún día tengan que recapacitar, difícilmente lo harán, sino cuántas vidas humanas inocentes habrán dejado por el camino.
 
El igualitarismo radical, que suprime las diferencias que hacen de los seres humanos personas irrepetibles, siempre ha sido proclive al terrorismo, sólo varían las víctimas; siempre ha sido agresivo aunque no podamos decir que sea culpable porque el furor igualitario suprime el carácter personal de los seres humanos en el cual es reconocible la propia culpabilidad; no actúa o trabaja con personas sino con genéricos, todos iguales, sin alma.
 
El programa de la ideología de género pretende suprimir las especificidades sexuales de la personalidad, femenina o masculina, considerándolas formas de desigualdad; frente a ellas está el futuro modelo ilusorio de la mujer socialista emancipada al que supone serán todas igualadas, pero ¿serán iguales a la ministra? El prototipo de la ministra no convence a muchas mujeres; aunque las hembras socialistas deberían ser ya todas iguales, no todas son protegidas de un cacique para ser nombradas ministras de igualdad. Recuerda demasiado a lo que ocurrió cuando Stajanov, con un conjunto de farsas, fue puesto como ejemplo de la producción socialista por Stalin en un mundo donde se suponía que nadie iba a sobresalir como modelo; se reproduce actualmente porque, según se dice, para promover la igualdad “El País sólo saca al socialista que destaca”, a la hora de salir en él no todas sean iguales, es muy selectivo y más vale no preguntar por los “méritos” para conseguir un lugar privilegiado, ¿es imprescindible abortar? ¿Por qué?


* Juan Antonio Martínez Muñoz es profesor titular de Filosofía del Derecho de la Universidad Complutense de Madrid.

Este diario no asume como propias las opiniones difundidas a través de las colaboraciones y cartas al director que publica.
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