| Juan Antonio Martínez Muñoz |
| viernes, 06 de febrero de 2009 |
Un socialista acaba de llamar 'facha' al gobierno de la Comunidad de Madrid, el acusador pertenece al partido de los terroristas del GAL y de FILESA y no se le cae la cara de vergüenza. Es un preboste destacado pero podría haber sido cualquiera porque es una acusación muy frecuente. La emplean automáticamente todos los incapaces de exponer o contrastar argumentos, los incapaces de dialogar y de pensar, los incapaces de competir.
Con esa palabra expresan su respeto al pluralismo y suprimen de forma inmediata la libertad de expresión ajena cuando no pueden responder con ideas ni tolerar diferencias; zanjan así cualquier controversia en términos favorables para la tiranía a la que sirven, que nunca es facha. En el caso los socialistas el uso recurrente salta como un resorte que parece dispensarles de tener que pensar y dar cuenta de las múltiples tropelías y atrocidades del socialismo.
En realidad ese insulto es un reconocimiento implícito de la inferioridad intelectual y moral de quien lo usa; delata una retorcida cobardía moral y una carencia de cultura política; a este respecto todos los socialistas y comunistas son iguales. No saben qué quieren decir con esa palabra que emplean indiscriminadamente contra personas y gobiernos moderados pero nunca contra gobiernos terroristas socialistas o comunistas -aunque sí contra los socialistas de la ETA, pero sólo cuando no estaban negociando con ellos-. Generalmente se usa contra quien defienda la libertad, a ellos no les conviene. No precisan tampoco las consecuencias para el acusado así calificado pero en general, a falta de definición, cada delator puede establecerlas por su cuenta con tal de que beneficien, por cualquier medio, a la minoritaria casta política que respalda tácitamente su uso y recurriendo, si lo estima preciso, a la violencia que, frente al facha, es puro pacifismo.
Quizá algún día haya más cultura política y cese el adoctrinamiento ideológico de la ciudadanía, quizá entonces los descerebrados que acusan de facha a cualquiera recapaciten y permitan la libre expresión de las ideas sin insultar e incluso se beneficien de las ventajas del pensamiento libre. Pero resulta preocupante, mientras tanto, el tono amenazante con que se emplea porque parece que habilita a cualquier socialista para 'hacer justicia' por su cuenta y a su modo, esto es, anónimamente, sin atenerse a leyes, sin precisar abogados, sin garantías, sin procedimientos, sin tipicidad, sin culpabilidad, sin recurso ante un tribunal imparcial... y en eso consiste el terrorismo al que tan frecuentemente han acudido los socialistas y que forma parte de la misma “lógica” igualitaria e indiscriminada.
* Juan Antonio Martínez Muñoz es profesor titular de Filosofía del Derecho de la Universidad Complutense de Madrid.
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