| ¿Por qué el Banco Santander no respeta la ley de protección de datos? |
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| Nuria Lendinez Torres |
| viernes, 01 de agosto de 2008 |
Estimado director: Me dirijo a usted con la intención de que la opinión pública conozca cómo se las gastan algunos empleados de entidades bancarias, que no dudan en saltarse a la torera las leyes, amén de pasar por alto el código de educación que debe reinar en el trato entre profesional-cliente.
Me estoy refiriendo al Banco Santander, concretamente al director de la sucursal de Sevilla la Nueva, con el que el pasado 12 de junio tuve un enfrentamiento bastante indigno, porque este señor tuvo a bien saltarse a la torera la ley de protección de datos y ofrecer datos bancarios del estado de mi cuenta, tarjeta de crédito y préstamo personal, a una persona a la que, ni le eran útiles los datos ni iban a serlo nunca, con el agravante de que mi cuenta bancaria no corresponde a la citada sucursal. Tras lo ocurrido me puse en contacto con ese director que, no contento con su infracción, la rubricó con gritos y amenazas, simplemente porque yo le pedía una sencilla explicación a su actitud.
Después de esto, yo me pregunto, ¿tenemos que aguantar los clientes de los bancos que se nos pierda el respeto y se infrinjan las leyes tan sólo porque un señor decida saltárselas y hacer lo que le venga en gana con tus datos? Aún sigo esperando una justificación por su parte.
Hace más de un mes envíe un burofax a la Dirección del Santander, consiguiendo buenas palabras, pero no acciones contra esta infracción.
¿Qué protección tenemos los clientes de bancos archiconocidos como el Santander ante estos atropellos? A día de hoy, no tengo conocimiento de que se haya sancionado a este señor, ni siquiera he recibido una explicación plausible de lo qué pasó, ni compensación, ni disculpas por parte del infractor, que debe sentirse muy orgulloso de saltar por encima de la Ley de Protección de Datos cuando le apetece y dar cuentas de tu vida y milagros sin que el banco Santander haga nada por evitarlo, ni enmendarlo, contribuyendo así a que mi caso se repita y mañana sea otro cliente el que sufra las consecuencias y se enfrente con sorpresa a que otro ciudadano, a quien no le incumbe, sabe la vida y milagros de sus cuentas bancarias. Señores del Santander: dejen en paz mis datos, no los ofrezcan a la ligera porque si para ustedes no tienen importancia, para mí sí, y mucha, y si decido que alguien los conozca, ya sea con el fin de pedir ayuda económica o con otro fin, seré yo, y sólo yo, quien los ponga a disposición de quien me de la gana. Sean coherentes con la Ley de Protección de Datos, compensándome por el agravio sufrido y abriendo expediente a este Director, aunque sólo sea a título informativo. Pido respeto a nuestra intimidad y a nuestros datos que ponemos en sus manos con confianza. Déjennos al menos este derecho.
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