En la jornada nacional de oración de los Estados Unidos se ha comprobado el más claro ejemplo de la hipocresía socialista a manos del propio ZP: El mayor servilismo con el poder sin que la autenticidad religiosa sea un obstáculo y el habitual reproche al imaginario uso de la fe para justificar la violencia callando ante la evidente intimidación laicista que se ejerce cada día contra las creencias religiosas genuinas.
No sabemos si ha rezado a Yahvé o a Alá, a Baal o a Buda; es más probable que lo haya hecho a la memoria de Polanco a la que ya en vida rindieron culto todos los socialistas por igual sin necesidad de divinizarlo y renegando de la conciencia de clase. Ni siquiera creo que él lo sepa, el animismo agnóstico es incapaz de hacerse una imagen precisa de la divinidad. Pero sí sirve para saber qué es un socialista (y todos son iguales): un ateo por incapacidad de sacramentos diestro al fingir que reza al dios desconocido si lo exigen las circunstancias o lo insinúa el poderoso.
Esta simulada idolatría será presentada por las televisiones de las logias como conjunción astral planetaria para satisfacción de espectadores genéricos e impersonales con fe en el horóscopo, pero al creyente en Dios le indigna que el descreído ponga sobre las Escrituras su mano genocida manchada en la sangre de los inocentes cuyo aborto promueve y se aproveche del cristianismo que quiere erradicar de España.
* Juan Antonio Martínez Muñoz es profesor titular de Filosofía del Derecho de la Universidad Complutense de Madrid.
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PRESIDENTE QUE DENUNCIARA CON DOS NARICES EL CONCORDATO Y SE LE QUITARA A LA IGLESIAS TODAS LAS PREBENDAS QUE RECIBE Y
SE PONGAN A CURRAR Y NO A EMMIERDAR Y ENFRENTAR A LAS DOS ESPAÑAS.